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domingo, 25 de septiembre de 2016

SOBRE "EL AMOR DEL REVÉS" DE LUISGÉ MARTÍN




Siento una particular afición por los libros que alguien escribió porque le quemaba lo que se cuenta o se dice en ellos. Esta idea de la quemadura interna se la he tomado prestada a Isabel Bono, que la expresa mucho mejor que yo. Leí estos días atrás, entre viajes de promoción, salas de embarque, habitaciones de hotel, un libro que me ha gustado mucho. Me refiero a El amor del revés de Luisgé Martín. Escribo las presentes líneas con el ánimo de compartir mi entusiasmo.
Este libro abiertamente confesional me ganó desde el principio por dos razones. Si no se dan dichas razones, es difícil que yo logre conmoverme. La primera consiste en la verdad humana que empapa el texto. No es acaso este de la verdad humana un concepto valioso para la crítica profesional. Para mí es indispensable. Sucede que la naturaleza, que me ha negado tantas cosas, no me privó de olfato para oler la impostura, el artificio, la falacia. El libro de Luisgé Martín está sentido de principio a fin. Es de un desnudamiento minucioso, reflexivo, que a mí no me ha parecido en ningún momento obsceno ni, como se ha dicho por ahí con liviandad, ingenuo. La segunda razón es la literatura, aquí sostenida por una prosa adecuada al tema, bien trazada, rica en matices, propia de un escritor maduro.
El amor del revés narra con pormenor la vivencia homosexual de Luisgé Martín desde sus primeros asomos en la adolescencia hasta la hora actual, con final feliz, como el propio autor afirma no sin ironía. Me ha parecido acertada la imagen del salmón que se afana contra la corriente y ha de salvar a toda costa cascadas, aguas turbulentas, piedras a flor de agua. El relato no se conforma con una sucesión convencional de peripecias. Muestra la herida interna, los dolorosos años de represión, la pelea con el sentimiento de culpa, el terrible asunto de la identidad y la vergüenza, y, por encima de todo, el afán por querer y ser querido de un modo que muchos no aceptan y que hasta hace poco la ley prohibía en España. El libro, ya lo he dicho, es de una densidad humana admirable.
Pero también es otra cosa que me ha dejado plenamente convencido. El amor del revés contiene un agudo y lúcido retrato de época, se deja entender que desde la perspectiva de la vivencia homosexual, pero trascendiéndola a cada instante para hablarnos de cine, de libros, de viajes, de política, de hábitos, de prejuicios y de tantas cosas que conformaron el paisaje social español de las últimas décadas del siglo XX y de la primera del actual. Un libro como el de Luisgé Martín sería superfluo en un mundo más afectuoso que el nuestro, donde hubiera respeto y donde se dejara a la gente vivir, amar y desarrollarse en paz.