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lunes, 2 de marzo de 2015

"ÁVIDAS PRETENSIONES" EN BOLSILLO

El padre y el hijo
Durante largo tiempo les estuvo vedada a mis libros la edición en bolsillo. Las ventas modestas lo impedían. No es esta una modalidad de la edición lucrativa para los escritores, pero ayuda a que sus libros se popularicen y puedan ser leídos por personas con limitados recursos económicos, así como por adolescentes, universitarios y demás. De hecho, lo mucho o poco que yo sé de literatura se lo debo en gran medida a este tipo de publicaciones. Durante la llamada Transición, que algunos denostan sin tan siquiera haberla conocido, eran corrientes las colecciones a precios económicos de libros de alta calidad. Pienso, por ejemplo, en Libro Amigo de Bruguera. Por doscientas y pico pelas, a veces por menos, podía uno leer a Dostoyevski, a los hispanoamericanos, a Schopenhauer, a Melville, a Conrad, a Baudelaire y a todo Dios.
Mi libro de cuentos Los peces de la amargura me abrió las puertas de la edición en bolsillo. Desde entonces, se puede adquirir en dicho formato la mayor parte de mis libros por unos cuantos euros. El último en publicarse del mencionado modo ha sido, esta misma semana, Ávidas pretensiones. Seix Barral me ha enviado hoy una caja con diez ejemplares justificativos. Eso sí, el cartero ha pulsado el timbre a las siete y cuarto de la mañana. No es la primera vez que sucede tal cosa. Alemania es así. No voy a quejarme. En España los basureros recogen (clinc, clanc, clonc) la basura por la noche y no por ello deja el mundo de girar, aunque algunos se despierten.