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martes, 20 de enero de 2015

COSILLAS DEL TELAR: APUESTA CON EL EDITOR


Ilustración de Ajubel


El editor prefiere novelas. Las novelas, que algunos dan por muertas, se venden mejor que los otros géneros; aunque de vez en cuando hay excepciones. En fin, todo esto me lo han dicho. No voy por las librerías preguntando. En parte también lo he constatado en relación a mis propios libros, con una excepción: Los peces de la amargura, colección de cuentos (y eso que dicen que), hasta la fecha mi obra más difundida. Entiendo que esta obra despierta un interés que no procede exclusivamente de la literatura.
El caso es que Las letras entornadas no es una novela ni nada que se le parezca. Contiene, sí, algunos tramos de narración y evocaciones. Todo ello es insuficiente para que la criatura merezca el apelativo de novela. En sus páginas se suceden las reflexiones sobre autores y temas literarios y culturales. Conque se venderá poco. Esta circunstancia no me despeina. Hombre, me resultaría embarazoso enterarme de que quienes contribuyeron a hacer y financiar el libro, con el editor a la cabeza, han sufrido pérdidas.
El editor, prudentemente, no quiere que su autor se engañe con ilusiones luego no cumplidas. Es propio de los autores entusiasmarse, especialmente por los días en que se publica su libro. En la mayoría de las ocasiones, la realidad no tarda en devolverlos a su sitio. Sea como fuere, aparentando tal vez más esperanzas de las que en realidad abrigo, desafié en conversación telefónica al editor. Al final quedamos en que si antes de la primavera Las letras entornadas merece una segunda edición, él me pagará una cena. No me consta que haya reservado mesa por el momento.