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domingo, 11 de mayo de 2014

ISLA DE RÜGEN, SILLA DEL REY

Silla del Rey (Königsstuhl)

En 2009 viajé a la isla de Rügen a fin de hacer trabajo de campo para mi novela Viaje con Clara por Alemania. Como me pillaba lejos, pensé en ahorrarme molestias y tirar de imágenes de Google. La costilla, partidaria de las cosas hechas con fundamento, me costeó con ocasión de mi cumpleaños tres noches de hotel y fui. La isla (faros, playas, aldeas pesqueras) está hoy día muy pisoteada de turistas, pero aún conserva rincones propicios al deleite sereno. La rodea el Báltico de aguas verdiazules y gélidas. Busqué a través de un hayal los acantilados de greda, que figuran en la historia de la pintura por mano de Caspar David Friedrich, y visité el imponente farallón del Königstuhl o Silla del Rey. Cobraban por pisarlo; pero quien entra no lo puede ver, aunque lo tenga debajo de los zapatos. Es costa deleznable, propensa a los derrumbes; su belleza, transitoria, variable, violenta. Me aparté para contemplar el blanco precipicio entero. Montaigne atribuye a la naturaleza las obras grandes y al artificio humano las pequeñas. Con ese convencimiento viví mi breve éxtasis y me retiré.

Kreidefelsen-Rügen
Costa de creta en Rügen, de Caspar David Friedrich (1774-1840)